23Feb/13

Las últimas herramientas realmente democráticas y creadas por lxs de abajo para autoorganizarse (los consejos vecinales) son pues eliminadas de raíz, mientras la «propiedad» tradicional (la de todxs y no la de unx, ni esa otra que eufemísticamente llaman «pública») pasa a engordar bolsillos y barrigas de aquellos que sólo deben ser vistos como enemigos.