Ecologistas en Acción deplora el anuncio de Endesa de que pedirá la reapertura de la central nuclear de Garoña. La puesta en funcionamiento de esta central, posibilitada por la reforma legal del gobierno a medida de Garoña, prolongaría la incertidumbre. El gasto millonario en reparaciones no garantizaría la seguridad de una central obsoleta y llena de grietas, la zona continuaría en amenaza constante y los empleos pendientes de la siguiente avería y cierre.

La central de Santa María de Garoña, en Burgos, tiene 43 años, su estado es preocupante. Si se formaliza la petición de reapertura antes del plazo del 6 de julio, el Consejo de Seguridad Nuclear determinará las obras a realizar. De momento son seguras las reparaciones derivadas de las inspecciones del año 2009 más las que se derivan de las pruebas de estrés. Además, Nuclenor, la propietaria de Garoña, deberá construir una torre de enfriamiento para satisfacer las exigencias sobre la temperatura de los vertidos de la Confederación Hidrográfica del Ebro. Todas estas obras supondrán un gasto que superará los 150 millones de euros. Deben añadirse otros problemas graves de la central: presenta un grave problema de corrosión del circuito primario y registra el envejecimiento general de los sistemas de seguridad.

Las reparaciones no despejan la incertidumbre en una central tan vieja. Nuevas averías podrían producir la paralización de la planta o incluso un accidente con escape radiactivo incluido. El accidente de Fukushima, cuyo reactor número 1 es idéntico al de Garoña, ha puesto a las claras el riesgo de jugar con la energía nuclear.

Resulta descabellado realizar una inversión semejante, a la vista también de la incertidumbre política. Si las elecciones generales de 2015 provocan un cambio de Gobierno es probable la retirada del permiso de funcionamiento de la central después de haber acometido las millonarias reparaciones. Por el momento, el actual Gobierno sí está facilitando la reapertura, cediendo al pulso de Endesa e Iberdrola (propietarias de Nuclenor a partes iguales). La reforma del Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas (RINR), realizada a medida, otorga un año de tiempo para pedir la prórroga de la instalación nuclear a partir del cierre, y por eso ahora Nuclenor cuenta con plazo hasta el próximo 6 de julio. También a medida ha sido la retirada del impuesto que grava los residuos nucleares. Las negociaciones para la reforma del sistema eléctrico parecen estar detrás de las ideas y venidas en torno a Garoña.

Ecologistas en Acción reclama que no se conceda a Garoña el permiso para seguir funcionando y que se proceda al cierre definitivo de la central. No es justo que se lleve a la ciudadanía, a las comarcas cercanas y a los trabajadores a esta enorme incertidumbre. Las inversiones millonarias en reparaciones deberían dedicarse a la creación de riqueza sostenible para la región y el fomento de energías limpias y seguras.

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