En el marco de la Revisión de la Estrategia Comunitaria del Mercurio [1], se presenta en Bruselas el informe preliminar de la Comisión Europea (CE) que evalúa el ciclo de vida completo del mercurio en odontología y la posibilidad de reducir la contaminación debida al mercurio de las amalgamas dentales.

Por su parte, el Buró Europeo de Medio Ambiente, coalición de organizaciones ambientales de la que es miembro Ecologistas en Acción, ha publicado el informe “El coste real del mercurio dental [2]” que demuestra que las amalgamas dentales son mucho más costosas que las alternativas si se toman en cuenta todos los costes “externos”. El informe describe y valora el coste de la contaminación debida al mercurio dental: emisiones de lodos de aguas residuales a suelos y aire, inhumaciones, inmisiones atmosféricas, cremaciones,…

La importancia de los residuos de mercurio dental y su persistencia en el medio ambiente son indiscutibles. Según Naciones Unidas (PNUMA), las amalgamas dentales consumen entre 313 y 411 toneladas anuales de mercurio, uno de los usos que más mercurio consume en el mundo [3]. En la Unión Europea, el mercurio de las amalgamas dentales constituye el segundo mayor uso de mercurio y supone el 23,5% del consumo total anual, unas 90-110 toneladas de mercurio en 2007. El informe estima que 35-50 toneladas terminan en la naturaleza, de las cuales:

  • entre el 45 y el 60% en los suelos (vertido de lodos de depuración de aguas residuales, inhumaciones de personas con amalgamas, inmisiones atmosféricas debidas a la incineración de lodos y a las cremaciones, etc)
  • 5-15% a la atmósfera (cremaciones) [4]
  • 10-20% a las aguas superficiales
  • 5-15% a las aguas subterráneas.

Ecologistas en Acción ha enviado una carta al Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, pidiendo que nuestro país apoye la eliminación del mercurio en odontología, teniendo en cuenta la experiencia de otros países: están prohibidas en Suecia, Noruega y Dinamarca y muy restringidas en Alemania y Finlandia.

La solución más rentable y ambientalmente responsable para el problema del mercurio dental es su rápida eliminación, dado que existe toda una gama de alternativas sin mercurio a precios asequibles. Esto también es respaldado por el Comité Científico de la UE sobre Riesgos Emergentes y Riesgos para la Salud recientemente identificados (SCENIHR 2008), que concluye en su estudio que “la salud dental está asegurada por ambos tipos de materiales” (es decir, por alternativas sin mercurio y por amalgamas), y con la experiencia de más de 30 años utilizando alternativas sin mercurio.

También el informe Del Uso Futuro de Materiales para la Restauración Dental (2011), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advierte del impacto de las emisiones de mercurio dental y apoya el uso de alternativas a las amalgamas con otros materiales.

Es evidente que la contaminación ambiental de las amalgamas dentales y sus consecuencias para la salud son significativas y que el principio de precaución nos obliga a adoptar medidas eficaces para reducirlas. Dado que existen alternativas a las amalgamas dentales asequibles y de gran calidad, las amalgamas dentales deben ser eliminadas en todo el mundo.

Notas

[1] COM(2010) 723 final, COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO Y AL CONSEJO EUROPEO sobre la revisión de la Estrategia Comunitaria del Mercurio.

[2] http://www.zeromercury.org/index.ph…

[3] http://www.chem.unep.ch/mercury/Atm…. p.20

[4] La Sociedad de Cremaciones de Gran Bretaña (SCGB) publica estadísticas completas sobre la cremación en la UE-27 (2004), que se produce en un tercio del total de fallecimientos, y afirma que esta práctica libera unas 4,5 toneladas de mercurio al año. Esta cantidad no deja de aumentar por dos razones: el incremento de las amalgamas por persona cremada (aumento de dientes originales) y el incremento de las cremaciones. La SCGB estima que el mercurio procedente de las cremaciones representará entre un 11% y un 35% del total de emisiones de mercurio en 2020. Ver: EEB/Concorde sprl ‘Mercury in Dental Use: Environmental Implications for the European Union’, Mayo de 2007.

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