El pasado 24 de febrero se ha producido un incendio en la central nuclear de Ascó I (Tarragona). Este nuevo suceso viene a mostrar claramente la dejadez de sus operadores que da lugar a una acumulación de sucesos iniciados por malas prácticas o por falta de mantenimiento en dicha central. Ecologistas en Acción solicita que se tomen medidas duras contra los responsables de la instalación.
Hoy viernes 24 de febrero se ha producido un incendio en el edificio de control de la central nuclear de Ascó I. Aunque se ha extinguido en menos de diez minutos por los bomberos de la central, se pueden extraer varias consecuencias de este hecho. En primer lugar, muestra la falta de cultura de seguridad de los responsables de la planta, pues este viene a sumarse a una serie de sucesos generados por malas prácticas o por un defecto de mantenimiento. En el caso que nos ocupa, es inadmisible que en una instalación nuclear se pueda producir un incendio que dañe circuitos eléctricos del edifico de control cuya integridad es clave para la seguridad de la central. La mala situación de los sistemas eléctricos puede dar lugar a situaciones catastróficas, por lo que su mantenimiento es clave. En segundo lugar, un incendio en ese edifico es un grave problema para la seguridad de la central. Bien porque afecte a alguna conducción eléctrica clave para el control del reactor, bien porque afecte a los operadores y puedan estos realizar alguna maniobra peligrosa. En todo caso, Ecologistas en Acción esta en profundo desacuerdo con la letanía que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) suele incluir al final de sus comunicados, al igual que ha hecho en este caso: “El suceso no ha supuesto riesgo para los trabajadores, la población o el medio ambiente, clasificándose provisionalmente como nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES).”
No se puede decir que un incendio en el edificio de control no ha “supuesto riesgo”, porque sí lo ha hecho. Otra cosa es que, afortunadamente, se haya podido sofocar pronto el incendio y que no haya tenido consecuencias.
Para Ecologistas en Acción, esta serie de sucesos ponen de manifiesto que no se puede garantizar la seguridad de una central nuclear, porque existen numerosos sucesos que pueden dar lugar a accidentes severos. Y estos pueden empezar con sucesos externos a la central e imprevisibles, como sucedió en el accidente de Fukushima, o por fallos internos que pueden producirse por malas prácticas o por mal mantenimiento, como es el caso que nos ocupa.
Por todo ello, Ecologistas en Acción pide de nuevo un calendario de cierre escalonado de centrales nucleares y un refuerzo de la cultura de seguridad en tanto los cierres se van produciendo.
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